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Ziran Qigong

El sueño de la mariposa

“Érase una vez, yo, Zhuangzi, soñé que era una mariposa, revoloteando de aquí para allá, a todos los efectos una mariposa. Sólo era consciente de mi felicidad como una mariposa, sin saber que era Zhuangzi. Pronto desperté, y allí estaba yo mismo de nuevo. Ahora no sé si yo era entonces un hombre soñando que era una mariposa, o si ahora soy una mariposa, soñando que soy un hombre. Entre un hombre y una mariposa hay necesariamente una distinción. La transición se llama la transformación de las cosas materiales”.

莊子 Zhuāngzǐ (también conocido como Chuang Tzu o Chuang Tse).

Photo by Quang Nguyen Vinh on Pexels.com
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Descubriendo al Maestro Liu Deming Ziran Qigong

Aviñón: tres años después

Una mañana después de la clase de Aqua Gym, Neus, mi maestra, me pidió si le podía enviar los videos del Maestro que practicaba para dárselos a una de sus alumnas que sufría de un problema en las lumbares. Al entrar en la página web por primera vez en muchos meses, descubrí con sorpresa que el Maestro Liu Deming se encontraba en Francia ofreciendo cursos. 

Al llegar a casa, se lo comenté a mi esposo, quien me instó a inscribirme. Sería una insensatez de mi parte el no aprovechar esa oportunidad estando tan cerca (todavía tenía problemas como bajar el torso hacia delante, sentarme en el piso o durante más de dos horas seguidas).

Tenía mis dudas, porque no sabía con quién ni con qué me encontraría. Pero finalmente me decidí y elegí el de Aviñón organizado por Anne Augé sobre el Nivel 1 (una secuencia que trabaja en las articulaciones y los músculos).

Conocía esta forma de memoria y podía irme sola en un tren directo desde Barcelona (y moverme durante las cuatro horas del trayecto). Total, si no me gustaba, por lo menos me quedaría el consuelo de haber viajado a un lugar de la Provenza que me encantaba durante la primavera. Además, el lugar en el que nos alojaríamos se veía muy bonito, rodeado de jardines y viñedos, el Château de la Chapelle en Châteauneuf de Gadagne (a 15 km de Avignon). Aunque no hablaba bien francés, lo importante era que sí podría comprender al Maestro porque la clase sería en inglés (con traducción simultánea).

Me fui un día antes a Aviñón, pero por un error al leer el horario, llegué tarde y ya había comenzado el curso. Ni siquiera tuve tiempo de registrarme para dejar mi maleta en el cuarto ni de cambiarme de ropa. El encargado del Château -quien hablaba perfectamente bien inglés- me acompañó hasta una sala en el cuarto piso. Al abrir la puerta y entrar al espacio, descubrí que estaba completamente lleno. Con mucha vergüenza, encontré un hueco al fondo y me incorporé a la clase. 

En el primer receso, antes de que pudiera acercarme a presentarme y pedir disculpas, el Maestro ya estaba a mi lado preguntándome: ¿quién eres? con una sonrisa en el rosto y voz cálida. Así empezó la segunda parte de mi recorrido con el Maestro Liu Deming.

Al decirle mi nombre abreviado, “Ana”, y que venía de Barcelona, me reconoció inmediatamente como la persona que años atrás había comprado todos sus DVDs (el mismo había tomado el pedido y enviado el paquete) y quiso conocer mi historia. Escuchó atentamente sin hacer comentarios; pero durante las clases, el Maestro estuvo siempre al pendiente de mi evolución, corrigiendo mis posturas corporales para ayudarme a eliminar los evidentes y numerosos bloqueos que persistían.

Aunque comenzábamos a las siete de la mañana con una meditación de una hora y media, y terminábamos a las siete y media de la tarde, las horas se pasaban volando. Entre más practicaba, mejor me sentía. 

Gracias a las observaciones y correcciones del Maestro Liu Deming, recuperé la fluidez y la curvatura natural de mi columna ahí mismo, facilitándome sentarme directamente en el piso sin dolor y bajar hacia delante hasta tocar el piso con los dedos. Todo un hito. En esos cuatro días intensivos avancé más de lo que había conseguido en dos años.

Valga decir que al Maestro que descubrí era generoso con su conocimiento, divertido y alegre, increíblemente vital, cercano y sobre todo, muy humano (se mostraba tal cual era, con sus luces y sus sombras). He tenido la suerte de que con el transcurso de los años, se haya convertido en mi amigo y parte de mi familia, además de mi Maestro. Y ese grupo de Aviñón con el que comencé mi andadura, en un gran grupo de hermanos de entrenamiento.

Al regresar a Barcelona, al constatar mi mejoría, me inscribí al siguiente y último curso disponible organizado por Florentino “Tino” Álvarez en Madrid, en el que enseñaría el “Level 2” (Nivel 2, una secuencia de movimientos específicos para limpiar la médula y que me resulta más difícil de seguir porque se centra en fortalecer la columna vertebral).

Fotografía de grupo (arriba) proporcionada por Anne Augé

Descubriendo al Maestro Liu Deming

Podría decirse que mi experiencia con el Ziran Qigong del Maestro Liu Deming es la historia de cómo una circunstancia negativa y dolorosa en la vida puede transformarse en un verdadero regalo, y mostrarte un camino hacia la autorecuperación, la vida saludable y la felicidad duradera: “no hay mal que por bien no venga”.

“No hay mal que por bien no venga”

El camino hacia la autosanación. Cómo olvidar los dichos y refranes mexicanos populares que con tanta frecuencia recitaban a coro -en mi caso, mis abuelas, mi mamá y mis tías- cada vez que les narrábamos un acontecimiento que creíamos catastrófico o trascendental en ese momento, aunque algunas veces, eventualmente resultara ser un drama pasajero.  De…

Recordando las palabras mágicas: Chi Kung

De madrugada y sin poder dormir más horas por el dolor en la espalda (provocado un par de hernias discales en las lumbares que bloqueaban la médula espinal), me puse a pensar en qué ejercicio podía hacer sola y en la casa con fines curativos tal y como lo había sugerido -entre otras cosas- el…

Descubriendo al Maestro y al Ziran Qigong

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“Alimenta tu Salud y Mata de Hambre a la Enfermedad” es la máxima que propone el doctor William W. Li para la prevención y la curación de las enfermedades, e implica una acción doble simultánea: añadir y aumentar los alimentos que nutren el cuerpo y eliminar aquellos que favorecen el desarrollo y el crecimiento de…

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Descubriendo al Maestro Liu Deming Salud y Movimiento del cuerpo Ziran Qigong

Descubriendo al Maestro y al Ziran Qigong

Aunque fuera una auténtica odisea -por momentos imposible- mover el torso unos milímetros hacia los lados o inclinarme (había perdido la curvatura natural de la columna y estaba tan recta y rígida como un palo de escoba), y sincronizarlo con las piernas, instintivamente sentí que su descubrimiento era un punto de inflexión, como si finalmente hubiera encontrado una veta de oro en una mina abandonada. 

A lo largo del día, y cada vez que el dolor me impedía estar más tiempo sentada, acostada o parada, me iba a la sala para practicar.

Descartados los vídeos de artes marciales por razones obvias, al terminar el del atuendo azul de los Cinco Elementos para no aburrirme, seguí con el blanco del Level 1, el rojo del Level 2 y hasta con el otro blanco con pasos, el de “Beijing 24 Form”, una secuencia de Tai Chi que terminaría aprendiéndome de memoria de tanto practicarla (una de las pruebas que me hicieron para conocer el daño en las vértebras de las lumbares fue el caminar en línea recta únicamente con la punta de los pies, y después con el talón; algo aparentemente sencillo pero en lo que fracasé, por lo que era un buen referente de mi progreso).

Master Liu Deming en su primer viaje a Barcelona (2016).

Como tenía muchas horas a lo largo del día y de la noche, también exploré otros videos de Qigong y Taichi de otros estilos y Maestros. Aunque me gustaban, me costaba más trabajo hacerlos y la respuesta de mi cuerpo ya no era tan positiva.

Cada vez que practicaba siguiéndolo a él, más grados y milímetros de movilidad ganaba en todas las direcciones. Rápidamente compré todos los DVD´s disponibles en Australia, y me puse a practicarlos -día y noche- como una serie de movimientos encadenando uno tras otro. 

Si seguir los movimientos había sido útil, lo fue más el conocer a fondo los detalles detrás de cada uno y practicarlos siguiendo las instrucciones del Maestro. La información incluía la postura correcta, el método de respiración y los meridianos de acupuntura de la Medicina Tradicional China (TCM) en el que debíamos centrarnos al realizar cada secuencia, así que pasé cada vez más horas practicando con sus videos. Terminaba uno, lo sacaba y continuaba con el otro hasta agotarme o aburrirme. 

Aunque tan sólo fueran unos centímetros o grados recuperados, ese avance -y en la misma medida- me ayudaba a alargar el tiempo que podía estar sentada o acostada y descansar. Pasé de dormir una sola hora, a una hora y media, dos y eventualmente, hasta cinco horas seguidas. Dormir fue una bendición.

Podría decirse que mi experiencia con el Qigong, y en particular con el estilo del Ziran Qigong del Maestro Liu Deming, es la historia de cómo una circunstancia negativa y dolorosa en la vida puede transformarse en un verdadero regalo, y mostrarte un camino hacia la recuperación de la salud y la felicidad: “no hay mal que por bien no venga”.

Fotografía de Anne Augé. Avignon, 2016.

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Preludio de Primavera: Acacias amarillas

En estas últimas semanas ha explotado la floración de los árboles de las Mimosas (Acacias), y las montañas y los jardines se han cubierto de flores amarillas brillantes que contrastan con el frío, la neblina y los cielos grises del invierno. Son las primeras notas de color en el paisaje urbano y en el bosque…

ARISEN ALBA

Un espacio dinámico en donde el arte, la salud, el movimiento del cuerpo y las experiencias de la vida se unen.

Ana Isabel Villaseñor

ARISEN ALBA
Barcelona y México
ana@arisenalba.com

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Descubriendo al Maestro Liu Deming Salud y Movimiento del cuerpo Ziran Qigong

Recordando las palabras mágicas: Chi Kung

De madrugada y sin poder dormir más horas por el dolor en la espalda (provocado un par de hernias discales en las lumbares que bloqueaban la médula espinal), me puse a pensar en qué ejercicio podía hacer sola y en la casa con fines curativos tal y como lo había sugerido -entre otras cosas- el neurocirujano esa mañana después de aplazar la cirugía, con la esperanza de que mi cuerpo pudiera autosanarse. 

De repente, recordé las palabras “chi kung” que había escuchado por primera y única vez hacía veinte años en la terraza del jardín de casa de mis tíos, cuando el hermano de mi madre se encontraba en la fase terminal de una grave enfermedad y las diferentes terapias naturales alternativas le estaban ayudando a mejorar la calidad de sus últimos meses de vida.

Al llegar ahí, en su lugar me encontré con un grupo de mujeres -entre las que se encontraba mi mamá- reunidas en la terraza del jardín alrededor de una mujer china recién llegada a la ciudad. Su nombre era Lee Lee, y les estaba enseñando una técnica ancestral curativa que había permanecido en secreto, oculta en monasterios: el Qi Gong o chi kung

La historia de su origen era fascinante y los movimientos, increíblemente suaves y fluidos, se conectaban uno a otro como una coreografía de baile pausada, pero orquestada con un ritmo lento perfecto para darnos el tiempo de sentir y recrear las bellas imágenes -ricas en frases poéticas- con las que la profesora nos estaba guiando.

Esa breve y única experiencia fue suficiente para recordarla veinte años después en Barcelona.

Sin dudarlo, teclee las letras guiándome por el sonido de las palabras, e inmediatamente me aparecieron en Google una larga lista de posibilidades, entre los que se encontraban los vídeos del Maestro Liu Deming, lo que a posteriori resultó ser un golpe de suerte.

Fotografías y escrito por Ana Isabel Villaseñor Urrea

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Descubriendo al Maestro Liu Deming

Podría decirse que mi experiencia con el Ziran Qigong del Maestro Liu Deming, es la historia de cómo una circunstancia negativa y dolorosa en la vida puede transformarse en un verdadero regalo, y mostrarte un camino hacia la recuperación. Por Ana Isabel Villaseñor. BLOG

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arisen alba

ana@arisenalba.com

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“No hay mal que por bien no venga”

El camino hacia la autosanación.

Cómo olvidar los dichos y refranes mexicanos populares que con tanta frecuencia recitaban a coro -en mi caso, mis abuelas, mi mamá y mis tías- cada vez que les narrábamos un acontecimiento que creíamos catastrófico o trascendental en ese momento, aunque algunas veces, eventualmente resultara ser un drama pasajero. 

De la larga lista, el más repetido, sin duda alguna, ha sido el de recuerda que.

no hay mal que por bien no venga”.

Lo traían a colación tanto si sollozábamos a mares y desconsoladas porque acabábamos de terminar con el novio, como si hubiéramos sufrido una caída del caballo que requería atención médica urgente, comentábamos una enfermedad grave o la venta de un negocio o lugar entrañable.

Con los años, comprendías que la frase también la utilizaban como un cierre y clausura de algo. Un punto y a parte en la narración, indicando con el silencio en la conversación que religiosamente le seguía -muy breve para no incomodar a los presentes-, que las respuestas a los espacios en blanco que tan desesperadamente buscábamos rellenar en ese preciso instante, únicamente podrían revelarse con el paso del tiempo. La conversación se detiene, pero no así el proceso de aprendizaje personal -y en solitario- que exige silenciar tus miedos, aceptar lo sucedido, rendirse al aquí y al ahora, renunciar a un desenlace específico y confiar -más allá de creencias religiosas- en que el resultado final será el mejor de todos los posibles. 

Un punto y aparte que nos obliga a pasar página porque “la vida sigue”, pero que no pretende cerrar nuestra herida sino que la deja en suspensión, esperando a que regresemos de caminar del bosque, que mudemos de piel como una serpiente, o quizá -en los casos más complejos y profundos que nos desgarran por dentro y por fuera-, hasta que nos transformemos de orugas a mariposas. 

Por supuesto que la velada promesa de un futuro mejor implícito en el refrán, no impide que te quedes dándole vueltas en la cabeza a lo sucedido, una y otra vez, en un intento -generalmente fallido- de que pasados unas horas o inclusive unos días, todo cobre sentido y se resuelva como por arte de magia.

El trabajo interior que requiere soltar o dejar ir ya sea un sueño, una persona, una relación, un lugar, una culpa o un fracaso -por nombrar algunos casos- es complejo, pero la repetición silenciosa de esa frase anclada en un futuro mejor, siempre tiene el efecto de bálsamo sanador que ayuda a curar todas las heridas.

Lo más sorprendente es que el mentado dicho popular hace su aparición cuando menos te lo esperas, iluminando el cielo como un rayo para sacudirte hasta la médula, con el estruendo ruidoso de su llegada.

Es así como mientras el tren hacía el trayecto inverso de la ruta para regresar de Madrid a Barcelona (muy lejos de México y de las voces familiares que me lo recordaran para levantarme el ánimo) después de mi segundo curso de Ziran Qigong con el Maestro Liu Deming, también lo hacía yo en el tiempo, reflexionando con una sonrisa sobre esos tres últimos años de mi vida que los había pasado inmersa en la recuperación de mi salud. 

Aunque el proceso continúa y ha sido un reto difícil, aparentemente inalcanzable por momentos, cuanta razón tenían al decir que “no hay mal que por bien no venga”.  

Esta es mi historia.

Descubriendo al Maestro Liu Deming

Podría decirse que mi experiencia con el Ziran Qigong del Maestro Liu Deming, es la historia de cómo una circunstancia negativa y dolorosa en la vida puede transformarse en un verdadero regalo. Espero que compartirla ayude a otras personas a confiar en su capacidad para superar cualquier dificultad y sus problemas de salud. Por Ana Isabel Villaseñor.

Recordando las palabras mágicas: Chi Kung

De madrugada y sin poder dormir más horas por el dolor en la espalda (provocado un par de hernias discales en las lumbares que bloqueaban la médula espinal), me puse a pensar en qué ejercicio podía hacer sola y en la casa con fines curativos tal y como lo había sugerido -entre otras cosas- el…

Descubriendo al Maestro y al Ziran Qigong

Después de recordar las palabras mágicas «Chi Kung», descartar muchos videos disponibles online e intentar infructuosamente seguir otros más, uno de ellos captó mi atención porque estaba filmado en un espacio verde arbolado y con una luz cálida que me recordó esa tarde en el jardín de la casa de mi tío. Era del Maestro…

Aviñón: tres años después

Una mañana después de la clase de Aqua Gym, Neus, mi maestra, me pidió si le podía enviar los videos del Maestro que practicaba para dárselos a una de sus alumnas que sufría de un problema en las lumbares. Al entrar en la página web por primera vez en muchos meses, descubrí con sorpresa que…